ᅟᅟ▲¿Acaso No Sientes Dolor?▲
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ᅟᅟᅟᅟᅟᅟᅟ✘24.O7.2O15✘
ᅟᅟ✘letras de media noche✘
ᅟᅟ❝ EL YA NO TENIA LAS ALAS PERO...
ᅟᅟᅟᅟᅟᅟAUN ASI PODIA VOLAR.❞

Aquel era un ángel de bondad infinita, con una sonrisa siempre lista hasta para el más cruel de los demonios, sin embargo sus alas habían sido arrancadas de una manera sádica y cruel en ese lugar que se suponía era el cielo.
¿Pero quien las había cortado?
De forma muy contradictoria el mismo dios le había obligado a que con sus propias manos las desprendiera de su espalda llenando esta de un color carmesí.
Ni una lagrima había corrido por su mejilla cuando tuvo que arrancar estas de raíz.
En todo de burla Dios pregunto.
—¿Acaso no sientes dolor?
El ángel bajo la mirada dejando ver una tenue sonrisa, por un momento pensó cual era la respuesta adecuada, y cuando por fin en su lengua estuvo ella, alzo la vista para mirar con determinación a los ojos de aquella persona que se jactaba de ser justa.
—Disculpe señor, pero el si siento o no siento dolor, me temo que ya no es de su incumbencia, usted me pido pagar un precio por mi libertad, le he dado mis alas que tanto amaba, y con ellas también me he desprendido del paraíso.
El todopoderoso miro conteniendo su ira a quien osaba desafiar con tanto orgullo su poder.
—Entonces si esa es tu respuesta me temo que no te dejaré ir al menos que me des aquello que de verdad importa.
Dame tu corazón.
El ángel volvió a sonreír y así con sus heridas camino hasta donde la imponente figura, justo frente a el tomo su espada y abrió en su pecho un hueco.
En su cara se podía notar esa expresión de dolor, pero el mismo no lo detuvo, dejo caer la espada para entonces con sus propias manos sacar aquel corazón que aún latía,
Lo entrego y apenas con un poco de aliento dio la espalda a quien le estaba arrebatando su vida prácticamente.
—Antes de irme solo diré que nadie necesita un paraíso, nadie necesita tener entrañas y yo no necesito un par de alas, estas equivocado...
La antigua figura celestial, camino por varios días hasta poder decender del cielo, llegando hasta un paraje solitario.
Como no había comido ni tomado gota de agua en días y si a esto claro, se le sumaba que estaba gravemente herido se desmayo.
Cuando abrió los ojos se encontraba en una cabaña, sucia y pobre pero al mismo tiempo acogedora.
Una anciana se encontraba allí y con todo el cansancio que se le notaba había estado cuidando de la criatura por varios días.
—¿Vienes del cielo no es así.?
Pregunto aquella viejecita.
—Umh... si...
—¿Ahora que hizo ese viejo testarudo?
Cuestiono de nueva cuenta la anciana, haciendo referencia a Dios.
—En el cielo nadie es libre, todos tenemos que seguir las reglas, nada tiene sentido, nadie puede sentir nada, un día cuando el creador me mando a la tierra vi tanto amor que quise ser libre,quise probar por mi mismo que significaba amar.
Cuando le dije de ello, el dijo que los ángeles no nacimos para tener libertad, me sentí tan frustrado que quise escapar, al darse cuenta de mis intenciones pidió que yo mismo arrancará mis alas y le diera mi corazón solo así... Solo así yo podría dejar el paraíso y ser libre.
La anciana asintió.
—Eres un gran niño, ¿Sabes? no cualquiera tiene esa convicción que tu sentiste, esas ganas de libertad y de amar...
La anciana que lo había recogido en realidad era la muerte y envolviendo con un abrazo al ángel lo hizo descansar y por fin ser libre.
El al final tuvo todo lo que quiso pues pudo sentir amor y compasión por si mismo y al mismo tiempo la muerte en en un frío beso le brindo su ansiada libertad, convirtiéndole en el viento para que recorriera cada rincón del mundo, amando y refrescando cada cosa que pudiese tocar.
El ya no tenía las alas pero aún así podía volar.
El ya no tenía corazón pero aún así podía sentir.

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